jueves, 24 de marzo de 2016

Destiny is calling us?

Todo el mundo sabe como empieza esa archiconocida canción de Eminem por la que le dieron el Oscar:

Look, if you had, one shot, or one opportunity

To seize everything you ever wanted. In one moment

Would you capture it, or just let it slip?


Supongamos que ese tiro es una persona. Si tuvieses una oportunidad de conocer a alguien que nos llama la atención de alguna u otra manera, ¿la aprovecharíais o la dejarías pasar? La respuesta rápida es sí, obviamente. Normalmente nos dejaríamos llevar por nuestros instintos, sin pensar en los riesgos, y quizas por el hecho de que no conocemos sus experiencias y vivencias, con las consecuencias que eso conlleva.
Solemos partir de la premisa de que si esa persona es la elegida, lo será para siempre. Creemos en el destino personificado en tu alma gemela. Pero tendemos, y más en estos últimos tiempos, a ponérselo difícil, muy difícil, porque abrimos puertas sin saber si queremos cruzarlas realmente. Hacemos que la vida sea un camino aún más sinuoso, donde no sabemos lo que queremos realmente. Desear y querer suelen confundirse en nuestras mentes.

Esta frase siempre me ha llamado la atención:
Siempre habrá más personas que tiempo, y más tiempo que ganas. 
Es curiosa y enigmática porque, depende de cómo la leas, puede darte diversos significados contradictorios, a priori, en forma de sentencia unánime.  Es optimista el pensar que hay muchas más personas por conocer de las que podamos encontrarnos en la vida, pero a su vez afirma de manera pesimista que nuestras ganas son limitadas, así como nuestro tiempo.

Me intriga saber hasta que punto podemos tentar al tiempo y al destino. ¿Merece la pena conocer a esas personas, con las que fracasaremos y aprenderemos, que nos conducirán hasta nuestra media naranja? ¿O debemos conocernos interiormente antes de dar el paso hacia delante? 
Pero, por otro lado, ¿y si esa persona es la correcta en el momento y lugar equivocado?

Al fin y al cabo, solo tenemos una oportunidad. 
Y aprovecharla o no depende de cómo estés en ese instante de tu vida.


Buenas noches. 

lunes, 8 de febrero de 2016

Buenas noches a todos

Hoy estreno este blog. Sí.Tres años después de pensarlo y como autopromesa de nuevo año he decidido hacerlo de una vez. No sé muy bien como empezar ni tampoco que es lo que vais a encontrar en él. Tampoco espero que lo lean más allá de aquellos internautas perdidos que buscaban algun planeta con varias lunas en Google. El caso es que seguramente no voy a hablar de astronomía. O eso creo.

Estoy aqui para escribir de todo un poco, desde una mini sátira que se me ocurra un miercoles por la noche hasta mi opinión sobre el papel de las energías renovables en la actualidad. No hay un guión fijo ni regular porque esto es un pasatiempo, ya sabeis, para vencer el olvido de este.  Diréis que podría escribir estas gilipolleces (y no tan gilipolleces) en la molesquin que tengo en el cajon de mi mesilla, pero escribir en un blog es necesario para molar en el siglo XXI. Y tener una molesquin, aunque siga con el envoltorio, también.

No os voy  engañar, hasta ahora mi vida ha sido relativamente fácil. No me quejo de lo buena o mala que haya podido ser ni voy a llorar por las tragedias del mañana.  Situaciones difíciles y personas tóxicas hay en todos los rincones, aprender a sortearlas y mirar hacia otro lado es aprender a vivir. Por eso siempre he pensado que adaptarse debería de incluirse en la funciones básicas de cualquier ser humano. Bueno, eso y amar. Joder, lo sé, suena muy cursi pero es esencial.  Falta amor y sobran etiquetas. Porque es mucho más facil decir cómo es alguien y dar nuestra legítima opinión personal que dedicarse 10 minutos a pensar en cómo alegrar a los tuyos. A esto hay que sumarle que el perdón está en peligro de extinción desde que la memoria (digital) es infinita, pero eso ya es otro tema.  Sé que me vais a decir que no hay amor si no hay una relación humana de por medio, pero eso es porque pensais que no existe relación con la vida y el mundo, que vivimos de alquiler en este planeta. Este mundo, nosotros, ha perdido el romanticismo. Es por eso por lo que quizás, y solo quizás, necesitemos más lunas para prometerselas a nuestros seres queridos. Aunque nos quedasemos sin Copenaghe.

Lo dicho, que bienvenidos.

Buenas noches.